En busca de los primeros eucaliptos de España

LOS EJEMPLARES SE PLANTARON HACIA 1850 EN GALICIA. Tradicionalmente se ha considerado que los primeros eucaliptos llegaron a España en 1867 de la mano de fray Rosendo Salvado (1814-1900), un misionero benedictino nacido en Tuy (Pontevedra) que trabajó en Australia en la evangelización y en la defensa de los aborígenes, aunque no estaba claro si fue gracias a un envío de semillas que hizo a un comerciante de Vigo, que es la versión más difundida, o las trajo personalmente durante un viaje a su tierra natal por las mismas fechas, una opción también citada en diversos estudios. Sin embargo, resulta que no fue exactamente así.

Según constata un estudio de los investigadores Francisco Javier Silva-Pindo, del Centro de Investigación Forestal de Lourizán, y Rubén Pino Pérez, del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Vigo, veinte años antes de la llegada de las primeras semillas de fray Rosendo ya se habían plantado eucaliptos en una finca de Ortigueira, municipio situado en el norte de la provincia de La Coruña, y quizás en otros enclaves gallegos. Silva Pindo y Pino han reconstruido la llegada de los primeros eucaliptos a Galicia, y en general a toda Europa, a partir del análisis de diversos documentos y cartas, algunas de ellas desconocidas para la historiografía moderna. Entre la documentación destacan el diario de fray Rosendo Salvado y la correspondencia de Víctor López Seoane (1832-1900), insigne naturalista gallego y catedrático de Historia Natural en La Coruña.

La clave fue el hallazgo de una carta que el médico y político Mariano de la Paz Graells (1809-1898) escribió en 1876. “La encontramos -me explica Rubén Pino por correo electrónico- en el Instituto de Estudios Coruñeses José Cornide, revisando la correspondencia de López Seoane”. En ella, De la Paz Graells, que por entonces era el director del Jardín Botánico de Madrid y lógicamente sabía de lo que hablaba, le comenta la existencia en Ortigueira de un ejemplar de eucalipto de 40 metros de alto y un tronco de 1,33 de circunferencia. La carta está sellada en Ortigueira.

Atendiendo al crecimiento de la especie, Silva y Pino estiman que el árbol tenía unos 25 años, es decir, que había sido plantado hacia 1850, al menos una década antes de que germinaran las primeras semillas de fray Rosendo.

La gran expansión del eucalipto en España, un problema ambiental de primera magnitud, comenzó tras la Guerra Civil como método rápido para la obtención de madera y celulosa

La lástima es que no queden restos de esos árboles. “En el supuesto lugar de Ortigueira donde crecían los eucaliptos a los que hacía referencia Graells hoy en día no hay nada”, comenta Pino. “Y, desde luego, ahora en Ortigueira no hay árboles que se aproximen a esa edad. Hablamos en su momento con personas del municipio de edades avanzadas y ninguno recordaba esa plantación ni encontramos constancia en documentos del concejo de Ortigueira”.

La carta aporta más información. El remitente, por ejemplo, menciona haber visto árboles del mismo género en Viveiro, Santa Marta, Barqueiro, La Coruña y Pontevedra, entre otros lugares. Y sugiere que los eucaliptos habían dejado de ser una rareza: “El Sr. Joaquín Romero me dice que te dio semillas -prosigue De la Paz Graells en su carta-. Deben crecer bien en Cabanas [donde López Seoane tenía una casa]. Por favor, cuéntame todo lo que puedas de este árbol en Galicia”.

En cualquier caso, los investigadorres asumen que 1850 es simplemente “una aproximación” y que la fecha exacta de la primera introducción en España “sigue siendo incierta”. Y subrayan que los envíos de fray Rosendo fueron esenciales para la posterior difusión de los eucaliptos.

Silva Pindo y Pino consideran que los árboles presentes en Ortigueira y los otros enclaves gallegos eran Eucalyptus globulus o bien E. obliqua, dos especies cuyas semillas ya circulaban por aquel entonces por algunos países europeos. En cambio, los envíos posteriores de fray Rosendo fueron posiblemente de E. marginata, que abunda en el sur de Australia occidental, donde vivía el monje benedictino.

“Sobre cómo llegaron a Ortigueira las semillas de eucalipto no tenemos nada en firme -prosigue Pino-, pero sospechamos que procedían de un envío desde el Reino Unido tanto a España como a Portugal”. De hecho, no descartan la posibilidad de que “procedan del mismo lote que los utilizados por el barón de Massarelos” en su finca situada al sur de Vila Nova de Gaia, junto a Oporto, pues “las fechas de siembra casi coinciden”. Los eucaliptos de Massarelos se consideran la primera plantación para la producción de madera en Europa. “Más avanzado el siglo XIX -añade Pino-, sabemos que había un tráfico relativamente intenso de semillas por todo el Cantábrico y, en principio, llegamos a considerar la posibilidad de que procedieran de Santander, pero las fechas eran inviables”.

Eucalipto centenario en el Pazo de Rubianes, en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra).

Los eucaliptos fueron originariamente una especie ornamental y, de hecho, los más antiguos que todavía sobreviven se encuentran en los jardines de pazos, como sucede en Lourizán, Rubianes, Oca o Mariñán. La gran expansión en España, un problema ambiental de primera magnitud, comenzó tras la guerra civil como método rápido para la obtención de madera y también de celulosa, indispensable para la fabricación de papel, así como para marcar lindes en los caminos. Durante años, la transformación de antiguos bosques en eucaliptales se llegó incluso a subvencionar.

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