La gran magnolia y otros árboles del Jardín del Roquer, en Arbúcies

LA FINCA ATESORA MÁS DE 150 ESPECIES DIFERENTES. El Roquer, un edificio señorial situado en el núcleo urbano de Arbúcies, en la falda del Montseny, alberga en su parte trasera uno de los mejores jardines dendrológicos de Cataluña tanto por su variedad, con cerca de doscientas especies vegetales diferentes, como por las dimensiones que alcanzan algunos de sus árboles. La única manera de visitar el jardín es a través de unas rutas muy recomendables que organiza el Museo Etnológico del Montseny y que duran aproximadamente una hora (5,5 euros en 2018), aunque recientemente he observado en internet que alguna empresa turística también ofrece recorridos a medida y que la propiedad puede alquilarse para bodas y otras celebraciones. Por libre no se puede acceder.

Fachada del edificio, en la calle del Dr. Santiago Geli. Foto: arbolesconhistoria.com

La finca señorial está documentada desde el siglo XIV, siempre vinculada a los Roquer, una familia noble de Arbúcies. Como nos explica la guía de la visita, la vieja masía sufrió un grave incendio a finales del siglo XIX y fue reconstruida totalmente de nueva planta hasta convertirla en un palacete de planta cuadricular y estilo novecentista. A principios del siglo XX, la finca se vendió a un abogado de Barcelona, y hacia 1920 pasó a manos de Joan Garolera y su familia. La casa fue incautada durante la Guerra Civil y acogió a trescientos niños que huían de Madrid y el País Vasco. Una importante reforma en  1950 la dejó definitivamente con el aspecto que tiene hoy en día. Su interior no se puede visitar.

Las primeras plantaciones datan de 1870, pero el jardín se reformó a fondo a mediados del pasado siglo

El jardín que se encuentra detrás del edificio principal fue creado hacia 1870 como zona de recreo de la familia Lambert-Roquer, pero la estructura actual es herencia de los trabajos de Emili Garolera (1923-2008), propietario forestal y destacadísimo silvicultor que, entre otros aspectos, fue el introductor en el Montseny de diversas especies foráneas para observar sus posibilidades como árboles madereros.

Coníferas en los Jardines del Roquer. Foto: arbolesconhistoria.com

La zona verde, que ocupa unas dos hectáreas, acoge árboles y palmeras de los cinco continentes. Esta diversidad es posible gracias a la calidad del suelo y el clima lluvioso y sin temperaturas muy extremas de Arbúcies. Al margen de los árboles, el recorrido es muy agradable y atractivo para todos los públicos, con césped, camelias y lagos llenos de nenúfares.

La joya del jardín es una gran magnolia (Magnolia grandiflora) incluida en el catálogo de árboles monumentales de la Generalitat de Cataluña y que, según relata nuestra guía y reiteran los folletos turísticos, es la mayor de Europa. El esbelto espécimen, plantado en 1873, es realmente notable por sus dimensiones, con un perímetro de tronco de 4,18 metros a la altura del pecho y una altura aproximada de 16 m., pero no es en absoluto la mayor magnolia del continente. Creo que ni siquiera de España.

‘Magnolia grandiflora’ del Roquer. Foto: arbolesconhistoria.com

A mí me resultaron igual de destacables otros árboles. Uno es el ciprés mexicano (Cupressus lusitanica), especie muy escasa en Cataluña, que se encuentra encajonado en el espacio de transición entre la casa y el jardín. Además de medir tres metros de perímetro y alcanzar una altura de 21 m., es un árbol de hermosa silueta, ciertamente fotogénico. Por su rareza, extremada rareza, también es necesario reseñar el cedro del Himalaya (Cedrus deodara) que crece al lado de la entrada y es visible desde la calle. A primera vista parece un árbol muy común, pero resulta que sus piñas (que yo no pude observar) son de color rojizo.  

‘Cupressus lusitanica’. Foto: arbolesconhistoria.com
Cedro del Himalaya de conos rojizos. Foto: arbolesconhistoria.com
‘Cunninghamia lanceolata’. Foto: arbolesconhistoria.com

Finalmente, ya en el jardín, cabe destacar un conjunto de secuoyas y cedros que superan los 30 metros altura (o los 40, si hacemos casos a algunos exagerados folletos turísticos) y especies raras como pino de Sabine (Pinus sabiniana), sabina de Virginia (Juniperus virginiana) y cunninghamia (Cunninghamia lanceolata), así como diversos abetos (Abies alba y Picea abies), cipreses de los pantanos (Taxodium distichum), ginkgos (Ginkgo biloba), pino del Himalaya (Pinus wallichiana) y una sorprendente feijoa (Acca sellowiana).

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2 comentarios

  1. José Luis · · Responder

    Hola!! Me gustaría saber si el autor del artículo posee algún tipo de medidor interno ocular que le permite refutar que hay magnolias más grandes en Europa y otras dudas respecto a la altura de algunos árboles …o simplemente usa el “a ojo”
    (Ojimetrus Vulgaris) de toda la vida y la enciclopedia del “cuñao” para negar los datos ofrecidos. Gracias!

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    1. Pese al tono, gracias por el comentario. Y no, no es a ojímetro. Mido árboles desde hace años, siguiendo criterios científicos y estandarizados). Y no soy el único que lo hace. Si quieres ver un ránking de magnolias, aquí puedes encontrar algo parecido https://www.monumentaltrees.com/es/arboles/magnoliagrandiflora/

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