Los gigantes del Arboretum Masjoan

LA FINCA ATESORA LOS ÁRBOLES MÁS ALTOS DE CATALUÑA. El Arboretum Masjoan de Espinelves, junto a la masía del mismo nombre, reúne la mayor concentración de árboles monumentales de toda Cataluña y posiblemente de España, con ejemplares centenarios cuyas copas se pierden en el cielo y obligan al observador a contorsionar el cuello. Los enormes árboles, muy próximos entre sí, se alzan hasta más allá de los 40 metros, lo que reduce la entrada de la luz, evita el crecimiento del estrato arbustivo -solo la omnipresente vincapervinca o hierba doncella- y crea un ambiente sobrecogedor e inolvidable.

Los propietarios han acondicionado un camino circular que permite contemplar los principales ejemplares, la mayoría coníferas, en un recorrido de unos 30-40 minutos, apto para todas las edades. La entrada libre cuesta tres euros (2019), aunque existe también la posibilidad de concertar unas muy recomendables visitas comentadas. Incluso se organizan banquetes para bodas y otras celebraciones.

La masía Masjoan, documentada desde el siglo XII, y los terrenos que la circundan pertenecen a la familia Masferrer desde 1710. El arboreto en sí ocupa unas cuatro hectáreas y cuenta con una secuoya, un abeto y un cedro del Atlas incluidos en el catálogo de árboles monumentales de la Generalitat, mientras que el resto de la finca son bosques -también con cuatro ejemplares catalogados- y viveros de planta ornamental.

Árboles centenarios en el Arboretum Masjoan. Foto: arbolesconhistoria.com

El arboreto fue creado principalmente por Marià Masferrer Rierola (1856-1923), un personaje fascinante que, aunque inició estudios de medicina, destacaría como taxidermista, naturalista y gran conocedor de la fauna y la flora de las Guilleries (o Guillerías), el macizo donde se encuentra Espinelves. Sin embargo, si por algo es recordado Marià Masferrer es porque viajó por América del norte y Europa buscando especies que pudieran adaptarse al clima de las Guilleries para su empleo como árbol maderero. La actual diversidad del arboreto es heredera de las semillas que trajo en sus viajes. Con posterioridad, la finca fue pasando de padres a hijos hasta el propietario actual, Ramon Masferrer, biznieto del hermano de Marià.

En el Arboretum se pueden encontrar 58 especies diferentes. Los árboles del paseo principal tienen una altura similar, de entre 40 y 50 metros, y están desprovistos de ramas bajas por la competencia que mantienen entre ellos y por el efecto de la nieve, lo que dificulta la identificación de la especie. Para consuelo del visitante, unos carteles sacan de dudas e indican las características de los principales árboles.

Los primeros ejemplares fueron plantados a mediados del siglo XIX, pero los pies más característicos, la mayoría coníferas exóticas, son de 1911. Aunque se tata de árboles jóvenes con un potencial para crecer aún más, su futuro está muy condicionado por la competencia que se entabla entre ellos por la luz, por el suelo y por el agua, abundante en la zona pero no ilimitada.

El recorrido del arboreto se inicia con la secuoya gigante mas gruesa de Cataluña (6,50 metros de perímetro a 1.30 m. de altura) y más adelante se puede observar también la más alta (44 m.), tras superar a la secuoya de Tortadés, que en 1990 perdió parte de su copa por efecto de un rayo. Hay asimismo una secuoya roja de 40 m. Para abarcar sus troncos, auténticas columnas ciclópeas, se necesita el abrazo de al menos cuatro personas.

El arboreto cuenta también con un libocedro de California o cedro de incienso (Calocedrus decurrens) de 49 m., posiblemente el árbol más alto de toda Cataluña, aunque bastante más fino que las secuoyas gigantes, así como ejemplares destacados de abeto europeo (43,5 m.), cedro del Atlas (43 m.) y cedro del Himalaya (44 m).

Un libocedro situado a mitad de recorrido tiene un altura de 49 metros. Es posiblemente el árbol más alto de Cataluña

Hay también, justo en la entrada, un fotogénico ejemplar de Abies x masjoani, o abeto de Masjoan, un híbrido surgido de forma natural en la finca del cruce entre el pinsapo, un abeto endémico de las sierras del sur de Andalucía, y el abeto común. Finalmente, sobresalen dos árboles muy jóvenes, plantados en 1953 y que ya superan los 40 metros de altura: un abeto de Vancouver o Abies grandis (47 m.) y un abeto de Douglas o Pseudotsuga menziesii (44 m.)

La medidas de altura las he extraído del propio arboreto o de la web de la Generalitat sobre árboles monumentales, puesto que el altímetro láser no me ha resultado útil en ninguna de mis visitas debido a la oscuridad y la cercanía de las diversas copas. Desconozco el año de la medición.

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