Life+Suber: una esperanza para el alcornoque

suber4LA LUCHA CONTRA LA PLAGA DE LA CULEBRILLA. Más de la mitad de las 60.000 hectáreas de alcornoque que hay en Catalunya se encuentran afectadas por la plaga de la culebrilla (Coraebus undatus), un insecto coleóptero cuyas larvas crean galerías en la cubierta del tronco -el preciado corcho- y reducen drásticamente la calidad del producto y su precio posterior en el mercado. Aunque la culebrilla del corcho existe de forma natural en los bosques mediterráneos, en los últimos años ha experimentado un crecimiento extraordinario por causas no del todo claras, pero que se vinculan a la menor disponibilidad de agua derivada del cambio climático y al abandono del bosque. (Este artículo se publicó en El Periódico de Catalunya.)

Como resultado, los alcornoques son más vulnerables al ataque del coleóptero. “La culebrilla no mata el árbol, pero está provocando que muchos bosques se hayan dejado de explotar debido a la escasa rentabilidad”, expone Mario Beltrán, ingeniero del Centre Tecnològic i Forestal de Catalunya (CTFC), en Solsona. “Más del 50% de los alcornocales catalanes ya no se explotan porque el corcho en mal estado no sirve para fabricar buenos tapones”, insiste Roser Mundet, especialista del Consorci Forestal de Catalunya (CFC), entidad que agrupa a los propietarios. La producción de corcho se ha reducido a la mitad desde 1997.

suber3Para hacer frente a este grave problema económico y ambiental, se ha puesto en marcha el programa europeo Life+Suber, un plan de acción cuyos principales objetivos son reducir la actividad del insecto y fortalecer los bosques mediante mejoras en la gestión. El programa, que tiene un presupuesto de un millón de euros, de los que la Comisión Europea aporta el 50%, está coordinado por el CFC y cuenta con la colaboración del CTFC, la empresa Amorim, la Generalitat (Forestal Catalana, Centre de la Propietat Forestal), el Instituto Catalán del Corcho y la Diputación de Barcelona.

Una de las primeras actuaciones ha consistido en la colocación de unas trampas que atraen a las hembras debido a su color morado y el uso de unos aromas sintéticos que recuerdan al macho. “Las trampas se colocan en medio del bosque en unas estacas de 1,7 metros de altura, a razón ocho por hectárea”, explica Mundet. Cuando las hembras llegan, quedan atrapadas con una especie de cola y ya no llegan a depositar los huevos en las hendiduras del corcho. Se colocan justamente en verano, que es cuando el insecto está en fase activa y se desplaza entre árbol y árbol.

suber5Todo indica que las trampas funcionan porque muchas hembras quedan atrapadas, pero los responsables del programa asumen que no podrán saber si son realmente efectivas hasta dentro de dos o tres años, “cuando se extraiga el corcho y se analice si está más o menos afectado”, dice Beltrán. El investigador del CTFC comenta en este sentido que ‘Coraebus undatus’ es un insecto “muy poco estudiado, con un ciclo suber6biológico bastante extraño y muy difícil de ver a simple vista”, lo que dificulta su gestión. No se sabe, por ejemplo, si las hembras que van quedando atrapadas son una parte sustancial o no del total.

La actuación fundamental para fortalecer la salud de los bosques ha consistido en retirar el matorral o incluso alcornoques jóvenes en zonas con una elevada densidad de pies, especialmente en zonas afectadas por incendios. “Estas medidas pueden ser muy útiles para afrontar también los efectos del cambio climático”, considera el ingeniero del CTFC. La estrategia, además, favorece la presencia de depredadores naturales, como arrendajos, oropéndolas y mirlos.

“Estamos evaluando cuál de las propuestas funciona mejor, aunque probablemente serán necesarias varias estrategias de forma combinada”, asume Beltrán. Los propietarios están muy interesados en participar porque son conscientes de la gravedad del problema”, concluye Mundet.


Los alcornocales de Catalunya están mucho más afectados por la culebrilla que los de otras zonas productoras de corcho, como Extremadura o Portugal, y ello es debido muy posiblemente a la estructura más densa del bosque y al relieve más abrupto. A diferencia de las tradicionales dehesas, constituidas por grupos de alcornoques aislados y de gran tamaño, en los bosques catalanes lo habitual son árboles más finos y más juntos, lo que favorece el vuelo del insecto colonizador. Esta estructura forestal también genera un corcho de crecimiento más lento, es decir, de menor producción pero de mayor densidad y una calidad excelente para tapones.


 

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